Formación canina Barcelona, cursos, seminarios, talleres caninos https://www.pelutopia.com/formacion-canina-barcelona/ Etología canina y antrozoología en la provincia de Barcelona Fri, 11 Sep 2026 14:01:05 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 https://www.pelutopia.com/wp-content/uploads/2020/12/cropped-LogoPelutopiaFAVICONTrasparente-32x32.png Formación canina Barcelona, cursos, seminarios, talleres caninos https://www.pelutopia.com/formacion-canina-barcelona/ 32 32 Los impulsos: no es instinto, es impulso https://www.pelutopia.com/los-impulsos-no-es-instinto-es-impulso/ https://www.pelutopia.com/los-impulsos-no-es-instinto-es-impulso/#respond Fri, 11 Sep 2026 14:00:58 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=4272 No es instinto. Es impulso. Y la diferencia lo cambia todo. Hay una capa previa a la personalidad, previa incluso a la experiencia: la energía que un perro trae de fábrica por pertenecer a su especie y por su carga genética concreta. Esa capa es la que llamamos impulso, y es la que decide qué […]

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No es instinto. Es impulso. Y la diferencia lo cambia todo.

Hay una capa previa a la personalidad, previa incluso a la experiencia: la energía que un perro trae de fábrica por pertenecer a su especie y por su carga genética concreta. Esa capa es la que llamamos impulso, y es la que decide qué estrategias tiene a mano antes de que el aprendizaje entre en juego.

Entenderla no explica a un perro entero. Pero explica por qué dos perros idénticos en apariencia responden distinto a la misma situación, y por qué a veces intervenimos sobre lo que se ve sin tocar lo que lo mueve.

La definición

Un impulso es energía. Y es energía de especie.

La energía que predispone a un perro, según su carga genética, a poner en marcha una estrategia de comportamiento.

El instinto es atávico: lo comparte cualquier organismo por supervivencia y reproducción. El impulso es del perro. Su catálogo propio, tras milenios de selección.

El catálogo: once impulsos

Primarios

  • Predatorio
  • Posesivo
  • Social-afiliativo

Secundarios

  • Exploratorio
  • Territorial
  • Competitivo
  • Colaborativo
  • Epimelético
  • Protector
  • Et-epimelético
  • Antagonista

Primario y secundario no es un juicio de valor. Es distancia al comportamiento instintivo.

Los once están en todos los perros. Y en todas las razas.

Como las aplicaciones de un móvil: todas instaladas de fábrica, unas usadas mucho más que otras.

Lo que distingue a un individuo no es cuáles tiene. Es cuáles usa.

De dónde sale esto

Dos troncos de la etología clásica.

John Paul Scott. Clasificó el comportamiento social en sistemas funcionales con nombre propio: epimelético, et-epimelético, alelomimético, investigativo, agonístico. De ahí sale el catálogo.

Lorenz y Tinbergen. Teorizaron la energía interna que se acumula hasta que un estímulo la libera. De ahí sale el motor.

Uno da el qué. El otro, la fuerza que lo mueve.

El nombre

No había nombre disponible.

Scott clasifica los comportamientos, pero no le pone nombre a la energía que los activa. Lorenz y Tinbergen sí se lo ponen —potencial de acción específico—, pero dentro de un modelo mecánico que no servía para lo que necesitábamos describir.

Así que lo acuñamos: impulso. Porque la palabra dice justo eso: algo ya inscrito en el individuo, antes de cualquier experiencia.

Nuestra aportación: el impulso no va solo. Va dentro de una secuencia

  1. Detonante — lo que activa el proceso
  2. Impulso — la energía de especie
  3. Herramientas genéticas — con qué cuenta
  4. Estrategia — qué pone en marcha
  5. Intención — qué busca de verdad
  6. Finalidad — abrir o cerrar la interacción

Cada pieza hace una cosa distinta. Y no son intercambiables.

Por qué separarlas importa

Dos perros. El mismo impulso predatorio. Dos perros distintos.

Uno se activa con cualquier movimiento pequeño. El otro solo con un animal concreto, y con nada más.

El impulso es el mismo. El detonante no, porque el detonante es subjetivo. Separarlos es lo que te dice dónde intervenir.

Una parte, no el todo

Los impulsos son una parte importante de nuestra didáctica, pero solo una parte. Son un elemento dentro de una estructura mucho más amplia que hemos ido construyendo durante años, y que solo funciona entera. El impulso ocupa ahí una capa concreta, y fuera de esa estructura se entiende a medias.

No es un tema fácil de resumir, así que lo hemos ordenado lo mejor que hemos sabido.

Si te ha servido, guárdalo para volver a la secuencia cuando la necesites, y compártelo con alguien que trabaje con perros.

Y si te gusta nuestra forma de vivir con los perros, nos encuentras en cisnenegroacademy.com

Comunicación canina real.

Referencias

Scott, J. P. (1950). «The Social Behavior of Dogs and Wolves: An Illustration of Sociobiological Systematics». Annals of the New York Academy of Sciences.

Scott, J. P. y Fuller, J. L. (1965). Genetics and the Social Behavior of the Dog.

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Un tsunami imparable https://www.pelutopia.com/un-tsunami-imparable/ https://www.pelutopia.com/un-tsunami-imparable/#respond Fri, 11 Sep 2026 13:25:35 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=4260 Cuando alguien nos presenta un enfoque distinto, como la educación respetuosa con los perros, nuestra primera reacción no siempre es aceptar, sino justificar lo que ya hacemos. Esto no nos hace malos ni tercos; es un mecanismo humano conocido como disonancia cognitiva. Necesitamos creer que nuestras acciones pasadas fueron correctas porque admitir lo contrario puede […]

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Cuando alguien nos presenta un enfoque distinto, como la educación respetuosa con los perros, nuestra primera reacción no siempre es aceptar, sino justificar lo que ya hacemos.

Esto no nos hace malos ni tercos; es un mecanismo humano conocido como disonancia cognitiva. Necesitamos creer que nuestras acciones pasadas fueron correctas porque admitir lo contrario puede doler.

Me ha pasado. En una época en la que hacía con mis perros todo lo que hoy transmito que NO hay que hacer, cualquier intento de convencerme de cambiar mi forma de vivir con ellos reforzaba mis excusas y cerraba toda posibilidad de escuchar. Buscaba justificar lo que hacía: “No entienden mi situación” o “Esto siempre se ha hecho con los perros”. Cuanto más intentaban convencerme, más me cerraba en mis creencias.

Aquí está el problema: intentar convencer a alguien atacando su enfoque no funciona. La crítica levanta barreras y crea distancia.

Entonces, ¿qué nos empuja realmente a cambiar?

Para mí, no fue un ataque ni una confrontación lo que me hizo cambiar. Fue encontrar personas que compartieron su experiencia desde la comprensión y el respeto. Personas que me hicieron reflexionar sin imponer nada. También encontré personas que habían conseguido resultados desde el respeto, y su ejemplo me hizo ver que el cambio era posible.

Si alguna vez te has sentido atacado por cambiar y pensar diferente, quiero que sepas algo: no estás solo. Cambiar no es una debilidad; todo lo contrario: es cuestionar lo que hacemos y hacerlo mejor.

Cambiar hacia la educación respetuosa no es fácil. Requiere desafiar creencias, enfrentar inseguridades, salir de zonas de confort, y eso es jodido. Pero vale la pena: nos obliga a mirar con otros ojos, comprender realmente a nuestros perros y construir relaciones basadas en el respeto mutuo.

Si ya estás en este camino, recuerda que solos no vamos a conseguir nada, pero juntos podemos ser un tsunami imparable.

Hay que conectar: respirar antes de responder, gestionar nuestro ego y enfocarnos en un propósito más importante que tener la razón: el verdadero bienestar de los perros.

El cambio no ocurre cuando levantamos muros, sino cuando, juntos, los derribamos.

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La deuda con los perros. Reflexiones pelutopicas. https://www.pelutopia.com/la-deuda-con-los-perros/ Sun, 26 Jan 2020 15:32:54 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=2912 Me parece que a nivel relacional y educacional tenemos que pagar a los perros una deuda considerable. Esta deuda empezó cuando empezamos a no valorarlos lo suficientemente importantes como para considerarlos individuos y, en consecuencia, nos sentimos legitimados a usarlos para perseguir nuestros objetivos, para cumplir nuestras tareas, para ser mascotas en lugar de ser […]

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Me parece que a nivel relacional y educacional tenemos que pagar a los perros una deuda considerable.

Esta deuda empezó cuando empezamos a no valorarlos lo suficientemente importantes como para considerarlos individuos y, en consecuencia, nos sentimos legitimados a usarlos para perseguir nuestros objetivos, para cumplir nuestras tareas, para ser mascotas en lugar de ser perros y para permitirnos sentirnos propietarios en lugar de ser sus humanos.

Creo firmemente que les tenemos que devolver lo que han hecho por nosotros durante todos estos años.

Podemos empezar a pagar esta deuda basando la educación con ellos en una relación de mutuo respeto, entendiendo sus emociones, su lenguaje y sus motivaciones.

Pedimos mucho a nuestros perros y realmente no estoy convencido de que los compensamos con lo que les estamos ofreciendo.

Demasiadas veces nuestra visión antropocéntrica de cuáles son las necesidades de los individuos nos impide ver lo que realmente necesitan otras especies.

Tenemos que volver a lo que acercó los primeros perros a los humanos: la colaboración y el mutualismo.

No nos estaban ofreciendo sus servicios, estaban compartiendo sus vidas con las nuestras. Sinceramente me parece evidente que nos hemos aprovechado demasiado de sus buenas intenciones.

Se necesita realmente un cambio de chip, empezar a considerar los perros por lo que realmente son y saber apreciar sus características únicas.

No es tan complicado ver todo lo que ellos hacen para nosotros, me resulta más complicado entender por qué nos adoran tanto, por qué sufren si no estamos con ellos y por qué consideran tan importante nuestra aprobación.

Seguramente se merecen humanos que sepan entenderlos, respetarlos y satisfacer sus necesidades físicas, emocionales y sociales, y familias que los dejen desarrollarse por lo que son, más que por lo que quieren o necesitan que sean.

Solamente entonces se podrá apreciar un avance significativo en la calidad de sus vidas.

Texto: Marco Moretti – Pelutopia, escuela de etología canina.

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