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El amor de la conciencia

Sobre cómo amamos —de verdad— a nuestro perro

Hay dos amores que se parecen mucho por fuera y son muy distintos por dentro.

En el amor entre personas existe un amor que nace del ego, del personaje, del apego que tiene miedo a perder al otro, de la necesidad de ser correspondido de una forma muy concreta para sentirse seguro. Y existe otro amor, el amor del alma, que no necesita nada a cambio para sostenerse: ama desde el desapego, desde la libertad de dejar que el otro sea quien es — y ahí, el otro se convierte en un espejo que te recuerda quién eres.

El primero es el amor pasional. Es un amor hecho de expectativas: expectativas nuestras hacia el otro, y expectativas del otro hacia nosotros. Esto no cambia mucho entre una persona y un perro — es la misma estructura.

De hecho, ahí está buena parte de la resistencia que genera comparar el amor hacia una persona con el amor hacia un perro: se da por hecho que el amor hacia un perro solo puede ser instintivo, y que hablar de alma o de conciencia para él es exagerar. Pero tanto a las personas como a los perros los amamos de las dos formas — desde la expectativa, o desde la conciencia — y muchas veces, sin darnos cuenta, elegimos con nuestro perro exactamente la misma forma con la que hemos aprendido a amar a las personas.

El amor pasional puede necesitar que tu perro se porte bien para que tú te sientas un buen tutor. Puede necesitar que te haga caso para que tú te sientas en control. Puede necesitar que esté cerca para que tú no te sientas solo. Es un amor real —no lo estoy negando— pero depende de que el otro cumpla su función. Cuando deja de cumplirla, el amor tiembla, la persona se aleja, y a veces aparece el sufrimiento.

El segundo es distinto. No necesita nada del otro para sostenerse. No te pide que tu perro esté tranquilo, ni que sea perfecto en la puerta cuando llega alguien. Te pide solamente que lo veas tal como es, sin la lista de lo que debería ser.

A este segundo amor yo lo llamaría amor de la conciencia. Podría llamarlo también amor del alma —me gusta la palabra— pero “alma” arrastra siempre un matiz religioso, y prefiero que esto se entienda sin necesidad de creer en nada en concreto.

Y aquí está el punto clave: amar así tiene un coste. Cuando amas con la conciencia, empiezas a mirar hacia dentro. Y mirar hacia dentro es tan complicado que la mayoría de la gente fracasa en sostenerlo — nos pasa con la meditación, que obliga a mirar dentro, y nos pasa con estar a solas con nosotros mismos, que también obliga. Mirar dentro abre muchas puertas, pero tiene un precio.

El amor pasional, en cambio, te aleja de ti mismo: a veces te transformas tanto para encajar en las expectativas del otro que dejas de reconocerte.

Amar a nuestros perros desde la conciencia hace justo lo contrario: te acerca a ti mismo. Cuando disfrutas junto a tu perro de un momento de puro presente, ahí descubres si tú también sabes estar en el presente, o si todavía no has aprendido. Y cuando amas a un perro con dificultades, te obligas a mirar cómo gestionas las tuyas propias, para poder sostener también las suyas — si te incomoda un perro que usa la agresividad en muchas situaciones, ahí sale a la luz la relación que tú tienes con la agresividad; si la usa por miedo, ahí sale la relación que tienes con tus propios miedos.

Para acompañar de verdad a un perro, si lo amamos con la conciencia, no podemos dejar pendientes las cosas que tenemos sin resolver con nosotros mismos. Y esto, muchas veces, es justo lo que nos convence de tomar otros caminos de acompañamiento — caminos que no nos obligan a hacer ese proceso interno.

Ese otro camino también es amor. Pero no es el amor de la conciencia. El amor de la conciencia es el que existe cuando estamos dispuestos a vernos reflejados en lo que vivimos con nuestro perro — y estar dispuestos a eso, aunque también abra puertas al sufrimiento, es una de las formas más potentes que existen para descubrir cosas de nosotros mismos que habíamos dejado pendientes, y que quizá valía la pena volver a recordar.

Con los perros es más fácil practicar el amor de la conciencia que con las personas.

Con las personas, amar sin necesitar es un trabajo de años. Con un perro, ya está casi todo hecho por su parte: él no tiene personaje que sostener, no está actuando un papel para gustarte, no calcula qué versión de sí mismo le conviene mostrarte hoy. Lo único que falta para completar la ecuación… eres tú.

La prueba está en un gesto muy concreto, no en una teoría: ¿qué te pasa por dentro cuando tu perro hace exactamente lo contrario de lo que esperabas delante de otra persona? Si sientes vergüenza, o la urgencia de corregirlo ahí mismo, ahí está hablando el amor que necesita. Si sientes curiosidad por lo que le está pasando, sin que tu imagen se sienta amenazada, ahí está el otro.

De este tipo de amor y de relación hablo en el libro «No le enseñes a ser. Acompáñalo a serlo.»

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¿Pueden los perros sentir celos? https://www.pelutopia.com/pueden-los-perros-sentir-celos/ https://www.pelutopia.com/pueden-los-perros-sentir-celos/#respond Fri, 11 Sep 2026 13:32:31 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=4263 Negar la complejidad emocional de los animales no humanos parece ser un intento constante de mantenerlos en una posición de inferioridad frente a nosotros. Pero, ¿qué nos dice la ciencia? Metaanálisis como el de Ritov et al. analizan emociones como la inequidad en entornos controlados donde los animales no tienen vínculos sociales reales ni contextos […]

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Negar la complejidad emocional de los animales no humanos parece ser un intento constante de mantenerlos en una posición de inferioridad frente a nosotros. Pero, ¿qué nos dice la ciencia?

Metaanálisis como el de Ritov et al. analizan emociones como la inequidad en entornos controlados donde los animales no tienen vínculos sociales reales ni contextos ecológicamente relevantes. Evaluar emociones complejas en estas condiciones es como tratar de entender el amor humano en un laboratorio sin historia ni relaciones previas. Los resultados, claramente, serán incompletos.

Los celos: miedo y relación

Estudios como los de Harris y Prouvost (2014) muestran que los perros reaccionan cuando su humano presta atención a otro: se interponen, empujan y exhiben incomodidad.

Estas NO son respuestas instintivas básicas, sino un reflejo del miedo (a perder un vínculo importante) combinado con el apego, un vínculo social significativo.

El sistema límbico de los perros, que incluye estructuras clave como la amígdala, encargada del procesamiento emocional, y el hipocampo, esencial para la memoria contextual, es sorprendentemente similar al humano. Este sistema confirma que comportamientos como los celos tienen una base neurobiológica sólida.

Según Panksepp, Damasio y LeDoux, el miedo, sustentado por un sistema emocional básico, actúa como el motor que impulsa estas reacciones al percibir amenazas sociales, activando respuestas esenciales para la supervivencia.

Negar esta conexión en los perros, cuando su base neurobiológica es similar a la humana, resulta ilógico, especialmente porque este sistema es la raíz de emociones más complejas como los celos.

El contexto lo es todo

Negar los celos en perros sin considerar sus entornos naturales nos recuerda los errores de la teoría de dominancia en lobos basada en estudios en cautiverio, o pretender medir la autoconciencia de un perro con un espejo, tan absurdo como evaluar nuestra inteligencia por el sentido del olfato.

No minimicemos las emociones de los perros por comodidad. Es hora de aceptar que su mundo emocional es más complejo de lo que creíamos y replantear cómo los entendemos y respetamos.

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Lo único que importa https://www.pelutopia.com/lo-unico-que-importa/ https://www.pelutopia.com/lo-unico-que-importa/#respond Fri, 11 Sep 2026 13:16:39 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=4254 Es que, a veces, te das cuenta de lo insignificante que eres frente a ciertas realidades. Estás ahí, con todo lo que sabes, con tus mejores intenciones, y te enfrentas a un perro que, en ese momento, te ve como su mayor amenaza. No importa lo cuidadoso que seas, cómo le hables o cuánto lo […]

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Es que, a veces, te das cuenta de lo insignificante que eres frente a ciertas realidades. Estás ahí, con todo lo que sabes, con tus mejores intenciones, y te enfrentas a un perro que, en ese momento, te ve como su mayor amenaza. No importa lo cuidadoso que seas, cómo le hables o cuánto lo intentes. Para él, no eres nadie. Eres miedo. Y eso duele.

Lo ves atrapado en una estereotipia, su corazón a punto de explotar, y sabes que no se trata de ti, sino de lo que la vida le ha hecho. Pero no puedes evitar sentirte pequeño, como si nada de lo que haces fuera suficiente. Todo lo que has aprendido, todo lo que intentas enseñar… parece tan lejano frente a esta realidad. Te preguntas, una y otra vez, dónde hemos fallado. Porque si todo esto realmente sirviera, estas cosas no deberían seguir pasando.

Y lo peor es la sensación de impotencia, de estar frente a algo inmenso mientras tú eres tan pequeño. Sin aplausos, sin certezas, sin nada más que la crudeza de lo que está delante de ti. Ahí, el ego desaparece, las teorías se desmoronan y solo queda el peso de la pregunta: ¿de verdad estamos haciendo algo que valga la pena?

Y entonces, pasa algo. Es pequeño, casi imperceptible, pero suficiente para cambiarlo todo. Por unos segundos, el miedo cede. Quizá deja de temblar, o su mirada se relaja un poco. Quizá, por primera vez en mucho tiempo, encuentra un poco de serenidad, aunque sea breve. Y no lo logras porque haces algo extraordinario, sino porque le diste lo que necesitaba de las mismas personas que lo dejaron roto: quienes le quitaron todo, pero no su nobleza. Porque le diste espacio para ser, sin pedirle nada más.

No sé si algún día podremos cambiar todo lo que está roto. Quizá no. Pero si, aunque sea por un momento, puedo ser ese puente, ese instante de alivio en medio del caos, entonces tal vez eso es lo único que importa.

Porque a veces, el propósito no está en arreglarlo todo, sino en ser, aunque sea por un momento, esa chispa que les devuelve un poco de serenidad. Y, ¿sabes qué? Ese momento, por pequeño que parezca, basta.

Porque, al final, lo único que importa es devolverles algo que les robaron: seguridad, serenidad y dignidad.

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El planeta no es nuestro: y nunca lo fue https://www.pelutopia.com/el-planeta-no-es-nuestro-y-nunca-lo-fue/ https://www.pelutopia.com/el-planeta-no-es-nuestro-y-nunca-lo-fue/#respond Fri, 11 Sep 2026 12:58:16 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=4244 ¿Cómo justificaríamos ante otras especies todo lo que les hemos arrebatado? Arthur Schopenhauer escribió: “Vergüenza de la moral que es digna de parias, y que falla en reconocer la esencia eterna que existe en cada cosa viva…”. Aunque esta frase tiene casi dos siglos, sigue siendo una crítica vigente a nuestra relación con las demás […]

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¿Cómo justificaríamos ante otras especies todo lo que les hemos arrebatado?

Arthur Schopenhauer escribió: “Vergüenza de la moral que es digna de parias, y que falla en reconocer la esencia eterna que existe en cada cosa viva…”.

Aunque esta frase tiene casi dos siglos, sigue siendo una crítica vigente a nuestra relación con las demás especies.

¿Cómo es posible que nuestra moral, supuestamente avanzada, siga negándoles a otros seres vivos el derecho a coexistir dignamente?

El especismo y el antropocentrismo son la base de esta moral.

Nos hemos adjudicado el papel de dueños del planeta, imponiendo normas a un mundo que nunca nos perteneció.

Irónicamente, la especie que más presume de inteligencia y dominio es también la que más daño ha causado a los ecosistemas y vínculos multiespecie.

Pensemos en los perros.

No fueron creados por nosotros; se acercaron a nuestras aldeas buscando colaboración y mutualismo.

Sin embargo, esa oferta fue traicionada: dejaron de ser compañeros y pasaron a ser moldeados para cumplir nuestras expectativas, relegados a vivir en un entorno muchas veces opresivo y ajeno a su naturaleza.

Hoy, todavía decidimos sobre su libertad, emociones y vida cotidiana.

¿Es justo pedir tanto sin estar dispuestos a ceder nada?

Les imponemos reglas humanas cuando lo que necesitan es que entendamos su lenguaje, respetemos su tiempo y valoremos su individualidad.

La empatía no es un ideal abstracto; es una práctica diaria que requiere observar, escuchar y adaptar nuestra convivencia para crear un vínculo real, no uno basado en el control o en lo que nos conviene.

Pero esto no es solo sobre ellos.

Es fácil justificar nuestra forma de vida cuando evitamos mirar a los ojos de quienes comparten este planeta.

Pero si lo hiciéramos, ¿qué veríamos?

¿Cómo explicarles que el lugar que llaman hogar lo estamos destruyendo?

El cambio no empieza con grandes gestos ni revoluciones.

Empieza con algo tan simple y tan difícil como asumir responsabilidad.

Preguntarnos: ¿Qué estoy dispuesto a cambiar para que este vínculo, este planeta, sea mejor para todos?

Porque si no estamos dispuestos a cambiar nada, quizá lo que debería cambiar es nuestra moral.

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Un perro no se roba: se secuestra https://www.pelutopia.com/un-perro-no-se-roba-se-secuestra/ https://www.pelutopia.com/un-perro-no-se-roba-se-secuestra/#respond Fri, 11 Sep 2026 12:50:42 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=4241 Cuando alguien secuestra a un perro, no está quitando un objeto. Está desgarrando una familia, rompiendo vínculos que son pilares de bienestar tanto para el humano como para el perro. Es indigno, es una vergüenza, que todavía hoy, en tantos países, las leyes traten a los perros como simples “propiedades”. Se roban carteras, coches, teléfonos. […]

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Cuando alguien secuestra a un perro, no está quitando un objeto. Está desgarrando una familia, rompiendo vínculos que son pilares de bienestar tanto para el humano como para el perro.

Es indigno, es una vergüenza, que todavía hoy, en tantos países, las leyes traten a los perros como simples “propiedades”.

Se roban carteras, coches, teléfonos. Un ser vivo, con emociones y lazos afectivos, no se roba: se secuestra.

Y lo que sucede cuando un perro desaparece no tiene nada que ver con la pérdida de un bien material. Lo que se genera es un trauma que no cicatriza.

Personas y animales no humanos quedan marcados para siempre, enfrentando vacíos emocionales y miedos que transforman para siempre su manera de vivir.

¿Hasta cuándo vais a ser tan ciegos, políticos?

Tan ágiles para perpetuaros en el poder, recaudar impuestos y aseguraros pensiones doradas, pero incapaces de legislar con justicia y empatía.

¿De verdad no entendéis el daño que causan estas normativas obsoletas?

No hace falta mucha inteligencia para comprender que un perro no es una cosa, que un ser vivo tiene derechos, que arrancar a un perro de su hogar debe tratarse con la gravedad de un secuestro, no de un robo.

Ponedle rostro: la niña que no puede dormir preguntando por su perro. El anciano que ha perdido al único compañero de su vida. La familia que vive cada día con la incertidumbre y el miedo de imaginar lo peor.

Cambiar esto no es difícil. Existen las herramientas, solo falta voluntad.

Hay que imponer sentencias gravísimas para quienes secuestran un animal. Porque no estamos hablando de un delito menor, sino de una tragedia que destruye vidas, humanas y animales no humanas.

Basta ya de leyes que tratan a los perros como mesas o bicicletas. Que no protegen ni sus derechos ni los de las familias que los aman.

Cada vez que un perro es arrancado de su hogar y tratado como un objeto, no solo se rompe su mundo, también se quiebra nuestra humanidad.

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Árbol del bienestar https://www.pelutopia.com/arbol-del-bienestar/ Fri, 27 Jan 2023 20:07:34 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=3852 Las raíces del árbol representan los cimientos, las necesidades de las especies, a lo que se apoyará el correcto crecimiento del árbol. Las raíces deben ser sólidas para dar estabilidad y fuerza. Por lo tanto, las raíces representan el vínculo correcto de apego, el entorno seguro y estimulante para el crecimiento individual y las buenas […]

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Las raíces del árbol representan los cimientos, las necesidades de las especies, a lo que se apoyará el correcto crecimiento del árbol. Las raíces deben ser sólidas para dar estabilidad y fuerza.

Por lo tanto, las raíces representan el vínculo correcto de apego, el entorno seguro y estimulante para el crecimiento individual y las buenas relaciones familiares.

A partir de las raíces se desarrollará el tronco que representa el conjunto de necesidades individuales.

La sección del tronco tiene diferentes capas, cada una de las cuales tendrá una función y un valor específicos. Las capas internas representan la energía del flujo de emociones, la activación emocional (arousal) y los impulsos.

Más externamente hay las características del individuo, que se deben reconocer y respetar, para permitir que se desarrolle correctamente (e.g. respecto por los tiempos individuales).

Todos estos elementos internos se mantienen unidos por una buena relación con los referentes sociales que permite el flujo de todas las características subjetivas y favorece el respeto y desarrollo del individuo dentro de la propia relación.

En la parte mas exterior y expuesta está la corteza, la envoltura que protege el corazón del árbol y representa el bienestar físico del sujeto. Por lo tanto, es esencial cuidar la corteza, mantenerla fuerte y saludable para que pueda proteger eficazmente los elementos internos del árbol.

A partir del tronco se desarrollarán las diferentes ramas, que representan las infinitas experiencias posibles que vivirá el sujeto, siempre en relación con los diferentes vínculos socio-afiliativos que desarrollará.

Las ramas darán forma y estructura a la copa del árbol de bienestar.

Sólo con un correcto proceso de desarrollo de toda la estructura pueden nacer las hojas y sus frutos que representan los elementos fundamentales para el nacimiento y crecimiento de un sujeto equilibrado y sereno.

Las distintas hojas representan el autocontrol, la autoeficacia, la autoestima, el equilibrio emocional, la realización… el conjunto de estos elementos, la copa, representa el logro del bienestar real y general del individuo.

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El tiempo de las relaciones https://www.pelutopia.com/el-tiempo-de-las-relaciones/ Mon, 07 Dec 2020 01:47:07 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=3654 Descripción gráfica de relación, vínculo y confianza… …pero todo esto no se desarrolla con tiempos preestablecidos, y la duración de este camino la marcan siempre los individuos que están construyendo la relación. En este caso concreto, el inicio no fue de los mejores, así que optamos por la mejor opción: no obligar a empezar una […]

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Descripción gráfica de relación, vínculo y confianza…

…pero todo esto no se desarrolla con tiempos preestablecidos, y la duración de este camino la marcan siempre los individuos que están construyendo la relación.

En este caso concreto, el inicio no fue de los mejores, así que optamos por la mejor opción: no obligar a empezar una relación, algo que en realidad sería imposible, y no forzar, acelerando el tiempo o reduciendo las distancias, si ambos perros no estaban preparados.

Kundal y Chico se conocieron con la distancia que ellos consideraban segura, a través de los marcajes olfativos, a través de los olores de los comederos y a través de otros canales olfativos.

Luego, durante unos meses, eligieron pasar a otro nivel de comunicación con contactos directos, a través de las vallas, poco a poco.

Casi un año después del primer encuentro empezaron a vivir juntos, durmiendo en habitaciones separadas, con puertas de seguridad para bebé que permitían que se vieran y luego sin ninguna separación.

En esta última fase eligieron, para comunicar y conocerse, los canales de comunicaciones con que más se sienten cómodos.

Siendo la posesión uno de los impulsos prevalentes de ambos, encontraron su canal de comunicación en una serie de ocasiones diarias en presencia de recursos de bajo valor.

A medida que se iban desarrollando confianza y vínculo menos necesitaban la posesión en su comunicación.

Algunas relaciones nacen por flechazos, otras necesitan poco tiempo para funcionar, otras mucho más tiempo y otras nunca se podrán desarrollar.

Elegimos prácticamente todo en la vida de nuestros perros, pero, al menos en lo que se refiere a sus relaciones, es indispensable dejarles elegir a ellos, si realmente nos interesa más su bienestar que nuestras expectativas.

Las recetas rápidas y mágicas es mejor dejarlas para las películas de Disney: los perros pertenecen a una realidad hecha de tiempos y espacios que no se pueden forzar ni reducir. #cisnenegroformacion

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La verdadera libertad de los perros. https://www.pelutopia.com/la-verdadera-libertad-de-los-perros/ Mon, 07 Dec 2020 00:16:33 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=3642 “La libertad es algo más complicado que los «derechos», la libertad es una forma de disciplina. Hay una anécdota que siempre me ha gustado: te llevo, te tiro en medio del desierto y digo ‘vete, eres libre’. No eres libre, aunque parezcas. Para ser libre debes conocer los oasis más cercanos, saber a dónde ir, […]

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“La libertad es algo más complicado que los «derechos», la libertad es una forma de disciplina.

Hay una anécdota que siempre me ha gustado: te llevo, te tiro en medio del desierto y digo ‘vete, eres libre’.

No eres libre, aunque parezcas. Para ser libre debes conocer los oasis más cercanos, saber a dónde ir, saber orientarte.

Hoy el hombre está desorientado. Pero esta desorientación la llama «libertad».

Por el contrario, tienes que ser consciente de cómo es este mundo, trazar un camino que es tu verdadera y disciplinada libertad. “

Esta reflexión de G.L. Ferretti expresa perfectamente algo que muchas veces explicamos cuando hablamos de la libertad de los perros.

Experimentar la libertad tendría que ser algo indispensable, pero no hay libertad sin herramientas de gestión emocional y conciencia de nosotros mismos.

Un perro puede ser realmente libre si permitimos que se pueda desarrollar como individuo, si lo acompañamos en desarrollar herramientas personales que le permitan estar cómodo en las diferentes situaciones en las que pueda encontrarse.

Si no hemos permitido todo esto y pensamos en proporcionarle libertad por no usar una correa, cabe la posibilidad de que lo que estamos haciendo sea exponer a nuestro perro a experiencias incómodas.

Proporcionar libertad requiere un acompañamiento previo, una exposición gradual proporcionada a la edad y a las características únicas de la personalidad del individuo.

Si no entendemos claramente este aspecto nos exponemos al riesgo de confundir un abandono, físico y psicológico, con la libertad.

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Etología – Indicadores de bienestar animal: las cinco libertades. https://www.pelutopia.com/etologia-indicadores-de-bienestar-animal-las-cinco-libertades/ Sun, 01 Nov 2020 10:46:18 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=2980 Indicadores de bienestar para evaluar el bienestar de perros alojados en un refugio. El bienestar animal es parte de las percepciones subjetivas del individuo, y por tanto no puede ser determinado directamente, pero es posible trabajar sobre él y reconocerlo mediante métodos científicos. Su estimación no será directa, sino deducida de la ausencia de indicadores […]

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Indicadores de bienestar para evaluar el bienestar de perros alojados en un refugio.

El bienestar animal es parte de las percepciones subjetivas del individuo, y por tanto no puede ser determinado directamente, pero es posible trabajar sobre él y reconocerlo mediante métodos científicos.

Su estimación no será directa, sino deducida de la ausencia de indicadores de malestar, sufrimiento, o enfermedades.

Un buen marco de referencia para considerar el bienestar del animal son las “cinco libertades”.

Este concepto fue desarrollado inicialmente por el organismo asesor del Reino Unido en animales de granja, el Consejo para el Bienestar de Animales de Granja (FAWC – Farm Animal Welfare Council) y ha sido usado para formar la base para la evaluación del bienestar animal en situaciones de confinamiento.

El marco de referencia señala cinco “libertades” que son consideradas esenciales para un buen bienestar:

Las «cinco libertades» mundialmente reconocidas (vivir libre de hambre, de sed y de desnutrición – libre de temor y de angustia – libre de molestias físicas y térmicas – libre de dolor lesión y de enfermedad, – libre de manifestar un comportamiento natural) son pautas que deben regir el bienestar de los animales.

El término «bienestar» designa, en sentido lato, los numerosos elementos que contribuyen a la calidad de vida de un animal, incluidos los que constituyen las «cinco libertades» arriba enumeradas.

Algunas medidas de bienestar de los animales comprenden la evaluación del grado de deterioro de las funciones asociado a una lesión, una enfermedad o a la desnutrición.

Otras medidas informan sobre las necesidades de los animales y sobre su estado de humor, indicando si tienen hambre, dolor o miedo gracias a la medición de la intensidad de sus preferencias, incentivos y aversiones.

Otras evalúan los cambios o efectos que a nivel fisiológico, de comportamiento e inmunológico manifiestan los animales frente a distintos retos.

Un animal experimenta un buen bienestar si está sano, cómodo, bien alimentado, en seguridad, y si no padece sensaciones desagradables como dolor, miedo o desasosiego y es capaz de expresar comportamientos importantes para su estado de bienestar físico y mental.

Un buen bienestar animal requiere:

– Prevenir enfermedades.

– Cuidados veterinarios apropiados.

– Refugio.

– Manejo y nutrición.

– Un entorno estimulante y seguro

– Una manipulación correcta

– Sacrificio de manera humanitaria.

Enfermedad, sobre-población, conflictos sociales, alojamiento inadecuado y falta de ejercicio y estimulación son problemas comunes en refugios y si los perros son mantenidos por mucho tiempo, se pueden convertir en “institucionalizados” y difíciles para reubicar en un hogar.

Los animales introducidos en nuevos ambientes deberían pasar por un proceso de adaptación al clima local y ser capaces de adaptarse a las enfermedades, parásitos y nutrición del lugar.

Los aspectos ambientales, incluyendo las superficies (para caminar, descansar, etc.), deberían adaptarse a las especies y a las características psicológicas del individuo con el fin de minimizar los riesgos de heridas o de transmisión de enfermedades o parásitos a los animales.

Los aspectos ambientales deberán permitir un descanso confortable, movimientos seguros y cómodos incluyendo cambios en las posturas normales, así como permitir que los animales muestren un comportamiento natural.

El consentir el agrupamiento social de los animales favorece comportamientos sociales positivos y minimiza heridas, trastornos o miedo crónico.

Los animales deberán tener acceso a suficientes piensos y agua, acorde con su edad y necesidades, para mantener una sanidad y productividad normales y evitar hambre, sed, malnutrición o deshidratación prolongadas.

Las enfermedades y parásitos se deberán evitar y controlar, en la medida de lo posible, a través de buenas prácticas de manejo.

Los animales con problemas serios de sanidad deberán aislarse y tratarse de manera rápida o sacrificarse en condiciones adecuadas, en caso de que no sea viable un tratamiento o si tiene pocas posibilidades de recuperarse.

Cuando no se puedan evitar procedimientos dolorosos, el dolor deberá manejarse en la medida en que los métodos disponibles lo permitan.

El manejo de animales deberá promover una relación positiva entre los hombres y los animales y no causar heridas, pánico, miedo durable o estrés evitable.

Los cuidadores deberán contar con habilidades y conocimientos suficientes para garantizar que los animales se traten de acuerdo con estos principios.

Alimentación:

Ausencia de hambre crónica – Ausencia de sed crónica

( Datos observables/consecuencias : elasticidad pliegue cutáneo, problemas articulares, otros problemas médicos, rechazo al trabajo).

Acceso regular a agua fresca y una dieta apropiada nutricionalmente balanceada que mantendrá buena salud y vigor:

El acceso a la comida y el agua no debería estar impedido como resultado del diseño de los encierros, presentación o ubicación inapropiada de las estaciones de comida y agua, o agrupación social.

Se necesitan medidas apropiadas para prevenir que la comida y el agua se contaminen con orina, excrementos, desechos o limpiando los fluidos.

Alojamiento:

Confort en el descanso – Confort térmico – Facilidad de movimiento

( Datos observables/consecuencias: Espacio insuficiente, no facilidad de movimiento, coprofagia, vocalizaciones excesivas y conductas repetitivas, rechazo al trabajo, problemas de conductas ).

Provisión de un ambiente apropiado:

– Medidas en el lugar para asegurar comodidad térmica.

– Acceso al refugio para evitar el clima inclemente y la radiación solar.

– Diseño, construcción y mantenimiento de los encierros para que puedan ser confortables para los animales.

– Suministro y acceso a un área de descanso cómoda.

– Medidas para la reducción del ruido.

Sanidad:

Ausencia de lesiones – Ausencia de enfermedades – Ausencia de dolor causado por prácticas de manejo.

( Datos observables/consecuencias: Posturas, estado de la piel, acicalamientos, tos, problemas respiratorios, agresividad, cojeras, disminución umbral de agresividad, conductas de evitación, aumento estrés, aparición conductas agresivas, conductas repetitivas, vocalizaciones, disminución actividad y apetito, rechazo trabajo)

La ausencia de dolor y enfermedadson considerados losindicadores mas claros y directos del bienestar, ya que las enfermedades, heridas y daños físicos son las principales causas del sufrimiento animal.

El dolor no es siempre evidente y la utilización de criterios fisiológicos en su reconocimiento es prácticamente inviable, aparte de posibles situaciones de bloqueo del dolor extremo provocado por la liberación de hormonas como mecanismo de defensa o incluso la ocultación del mismo por el individuo.

El estrés.

Los albergues caninos son para cualquier animal una importante fuente de estrés, debido a las restricciones de movilidad, el aislamiento de sus congéneres o personas, la novedad del entorno, el ruido, o la incapacidad para predecir o controlar los acontecimientos que tienen lugar en el día a día.

A esto habría que añadir el estrés previo que ha tenido que soportar el animal justo antes de entrar en el albergue, protagonizado por el abandono, la perdida de lugares y personas conocidas, o bien el propio rechazo por sus dueños.

Este estrés sería el responsable del desarrollo de comportamientos anómalos en estos animales, tales como el exceso de acicalamiento, girar sobre sí mismo o la coprofagia, así como de cambios en la fisiología del animal.

Las intervenciones para evitar o disminuir dicho estrés en albergues, refugios o perreras, y mejorar por tanto el bienestar del animal, son variadas y han ido aumentando en los últimos años.

Uno de los principales correlatos fisiológicos de la respuesta de estrés es la activación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA) y una de las consecuencias de dicha activación es un aumento de los niveles de la hormona cortisol.

Diversos estudios evaluaron el funcionamiento de este eje para describir las alteraciones fisiológicas que se producen en los perros cuando son alojados en un refugio.

Estas alteraciones son estudiadas principalmente a través de medidas de cortisol en plasma, en orina, saliva o mediante una tasa de cortisol / creatinina (C/C).

Medidas preventivas viables para reducir la incidencia de accidentes:

– Encierros bien mantenidos, grupos sociales estables.

Medidas preventivas para la salud: buen cuidado veterinario preventivo y planes de salud:

– Vacunación, regímenes antihelmínticos, planes de esterilización, procedimientos apropiados de cría, zonas de cuarentena para animales recién llegados, preñados o lactantes, jóvenes, enfermos y heridos.

Diagnostico rápido y tratamiento de enfermedades y heridas:

– Empleados entrenados en el refugio, acceso a un veterinario, suficiente cantidad de empleados para llevar a cabo rigurosas rutinas de cría y observación de animales, métodos humanitarios de eutanasia realizados por personas adecuadamente calificadas.

Comportamiento:

Expresión del comportamiento social – Expresión de otras conductas – Buena relación humano-animal,

( Datos observables/consecuencias: problemas de conducta, reacción hacía los humanos con la observación de la aparición de estados de miedo, episodios de agresión ofensiva o defensiva)

Suministrar suficiente espacio:

– Adecuar espacios pare permitir la realización del comportamiento normal, las dimensiones mínimas de los encierros deben permitir a los animales acostarse, pararse, girar, saltar y libertad para ejecutar todo el rango normal de movimientos.

– Espacio suficiente y adecuado para ejercicio que pueda ser utilizado en intervalos regulares.

Provisión de instalaciones adecuadas:

ƒ- El diseño de los encierros no debería impedir el comportamiento de los animales. ƒ

– Instalaciones apropiadas para el enriquecimiento ambiental.

El enriquecimiento ambiental se define como la mejora del funcionamiento biológico de los animales sometidos a cautividad, como consecuencia de las modificaciones en el ambiente.

Otros autores han investigado el efecto de la incorporación de juguetes aunque la renovación resultó ser determinante para mantener el interés.

Otros elementos también han sido utilizados en un intento de propiciar un enriquecimiento ambiental, tales como cajas, muebles y plataformas, que sirvieran tanto de refugio como de elemento de descanso.

Por otra parte, la estimulación sensorial mediante estímulos auditivos y olfatorios también ha sido probada en varias especies con diferentes resultados.

En perros se ha demostrado que provoca el aumento del tiempo que están descansando en una perrera, y disminuye el que pasan ladrando.

En una reciente revisión, Wells expone las aproximaciones que diferentes autores han realizado al respecto, señalando los puntos débiles de dichas estrategias y sugiriendo aspectos en los que la ciencia debería profundizar.

Así, aunque considera que la introducción de la música clásica o country pueden tener potencial desde el punto de vista del enriquecimiento ambiental, argumenta que posiblemente sería más beneficioso para los animales que están en cautividad reducir el ruido ambiente, ya que éste puede provocar alteraciones reproductivas, cardiovasculares, elevaciones del nivel de cortisól, alterar los ritmos de sueño y vigilia, además de dificultar o imposibilitar la comunicación entre individuos sugiriendo que además podría influir en las personas que acuden a visitar a estos animales y a su decisión de adoptarlos.

De hecho, en un estudio sobre la preferencia de sonidos en primates, los animales elegían estar en silencio antes que cualquier tipo de música.

La estimulación olfativa también ha sido probada en los albergues caninos.

Graham y otros autores comprobaron que el uso de aceites esenciales de lavanda provocaba una disminución de la actividad en los perros, así como de sus ladridos, mientras que la hierbabuena y el romero la aumentaban.

Sin embargo, Wells opina que la introducción de olores que provocan un aumento de la agitación del animal puede hacer más daño que beneficio, ya que aunque es cierto que puede incrementar la actividad de animales que llevan tiempo cautivos, también puede provocar la aparición de problemas de comportamiento como las estereotipias.

Por otra parte, cabe señalar que dosis elevadas de lavanda tienen excesivos efectos sedativos, que no son deseables.

Compañía de animales de la misma clase y de los cuidadores humanos:

Los animales deberían tener oportunidades para socializar con su propia especie (en una cantidad razonable) y los humanos, como sea apropiado para el animal en particular.

De las distintas practicas utilizadas para mejorar el bienestar de los perros mantenidos en cautividad, el incremento de la actividad física y el contacto humano parecen ser las más efectivas.

De hecho, distintos autores sugieren que el contacto humano puede ser incluso más importante para los perros que el contacto con sus congéneres, o que el ambiente que lo rodea.

Ausencia de miedo general

(Causas: Manejo inconsistente, sistema de educación inadecuado, castigo mal aplicado).

Asegurar las condiciones que eviten el sufrimiento mental:

-Manejo apropiado y métodos de control para ser empleados por los funcionarios del albergue.

-Los animales deberían ser albergados en grupos sociales estables.

Hubrecht observó que al aumentar el contacto entre perros de laboratorio, éstos se mantenían más activos, dedicando mas tiempo a investigar el ambiente que les rodeaba.

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La deuda con los perros. Reflexiones pelutopicas. https://www.pelutopia.com/la-deuda-con-los-perros/ Sun, 26 Jan 2020 15:32:54 +0000 https://www.pelutopia.com/?p=2912 Me parece que a nivel relacional y educacional tenemos que pagar a los perros una deuda considerable. Esta deuda empezó cuando empezamos a no valorarlos lo suficientemente importantes como para considerarlos individuos y, en consecuencia, nos sentimos legitimados a usarlos para perseguir nuestros objetivos, para cumplir nuestras tareas, para ser mascotas en lugar de ser […]

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Me parece que a nivel relacional y educacional tenemos que pagar a los perros una deuda considerable.

Esta deuda empezó cuando empezamos a no valorarlos lo suficientemente importantes como para considerarlos individuos y, en consecuencia, nos sentimos legitimados a usarlos para perseguir nuestros objetivos, para cumplir nuestras tareas, para ser mascotas en lugar de ser perros y para permitirnos sentirnos propietarios en lugar de ser sus humanos.

Creo firmemente que les tenemos que devolver lo que han hecho por nosotros durante todos estos años.

Podemos empezar a pagar esta deuda basando la educación con ellos en una relación de mutuo respeto, entendiendo sus emociones, su lenguaje y sus motivaciones.

Pedimos mucho a nuestros perros y realmente no estoy convencido de que los compensamos con lo que les estamos ofreciendo.

Demasiadas veces nuestra visión antropocéntrica de cuáles son las necesidades de los individuos nos impide ver lo que realmente necesitan otras especies.

Tenemos que volver a lo que acercó los primeros perros a los humanos: la colaboración y el mutualismo.

No nos estaban ofreciendo sus servicios, estaban compartiendo sus vidas con las nuestras. Sinceramente me parece evidente que nos hemos aprovechado demasiado de sus buenas intenciones.

Se necesita realmente un cambio de chip, empezar a considerar los perros por lo que realmente son y saber apreciar sus características únicas.

No es tan complicado ver todo lo que ellos hacen para nosotros, me resulta más complicado entender por qué nos adoran tanto, por qué sufren si no estamos con ellos y por qué consideran tan importante nuestra aprobación.

Seguramente se merecen humanos que sepan entenderlos, respetarlos y satisfacer sus necesidades físicas, emocionales y sociales, y familias que los dejen desarrollarse por lo que son, más que por lo que quieren o necesitan que sean.

Solamente entonces se podrá apreciar un avance significativo en la calidad de sus vidas.

Texto: Marco Moretti – Pelutopia, escuela de etología canina.

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